¿Se puede cambiar el propio estilo de apego de adulto?

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¡Sí! La teoría del apego ganado a la seguridad lo explica

Hay muchas personas que experimentaron conflictos o situaciones familiares negativas que las llevaron a presentar un estilo de apego inseguro en su infancia, en la cual se percibe al cuidador primario (madre, padre, abuela) como poco sensible o ausente, lo cual pudo haber contribuido a dificultades en sus relaciones sociales o amorosas (sensibilidad al rechazo, falta de confianza, evitación de la intimidad, entre otras).

Otra área que podría verse afectada por esta inseguridad vincular es la parentalidad, ya que muchos padres y muchas madres temen que la experiencia negativa vivida afecte a sus hijos por repetir el patrón (desde el rol de adultos) que ellos vivieron siendo niños o niñas.

Hay investigaciones que han identificado una categoría de apego, la llamada “apego ganado a la seguridad”, compuesta por personas que, habiendo presentado un estilo de apego inseguro en su infancia, pudieron modificar este patrón por un estilo de apego seguro. Estas personas que llegan a cambiar su manera de procesar las relaciones de su infancia se caracterizan por reconocer y aceptar las experiencias familiares negativas que vivieron y logran contar su historia de una manera coherente. En cambio, reacciones como negar, bloquear o idealizar la historia, parecen no ayudar a elaborarlo y no permiten la modificación de los patrones inseguros de apego.

Las madres que, habiendo vivido experiencias familiares negativas y que presentaron estilos de apego inseguros siendo niñas, modificaban sus propios estilos de apego y lograban un “apego ganado a la seguridad”, lograban mayores niveles de apego seguro con sus propios hijos e hijas y también ofrecían mayores niveles de apoyo emocional a sus hijos, en comparación con aquellas madres que tenían estilos de apego inseguro y no habían trabajado en la elaboración de su historia.

¿Se puede entonces cambiar el estilo de apego adulto? Sí, sí se puede. No obstante, para muchas personas esto requiere de un trabajo terapéutico, que consiste en trabajar en un espacio seguro que ayude a ser consciente de la propia historia, del daño emocional sufrido, así como de las reacciones y defensas emocionales que se desarrollaron en consecuencia. Esto, si bien puede ser doloroso en algún momento del proceso, permite posteriormente avanzar, generando recursos y fortalezas.

Específicamente en el área de la parentalidad, este proceso permite identificar gatillos, situaciones particulares que a una persona la hacen estallar (por ejemplo: gritar o pegar a mi hijo cada vez que me insulta, porque los insultos hacen que reaccione de manera extremadamente agresiva), así como comprender lo que hay detrás de esos gatillos (por ejemplo: mi mamá me recriminaba cada vez que alguien me insultaba, decía que eso sólo le pasaba a la gente cobarde y me hacía defenderme de toda persona que me insultaba). Esta mayor conciencia y elaboración tiende a conllevar una mayor calidad en el vínculo con los hijos/as, mejora de las relaciones familiares y mayor disfrute y sensación de bienestar, tanto personal como familiar.

Si crees que un trabajo de este tipo podría ayudarte, estaré encantada de acompañarte en la aventura.

¡Suerte y valentía!

Fuentes:

  • Pearson, J. et al. (1994). Earned- and continuous-security in adult attachment: Relation to depressive symptomatology and parenting style. Cambridge University Press. doi.org/10.1017/S0954579400004636
  • Saunders, R. et al. (2011). Pathways to earned-security: The role of alternative support figures. Journal of Attachment and Human Development, 13, 403-420. org/10.1080/14616734.2011.584405
  • Siegel, D.J. & Bryson, T.P. (2018). The Yes Brain Child. Help your Child be More Resilient, Independent and Creative. London: Simon & Schuster UK PARENTING.

 

 

 

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