Las rutinas tienen que ver con la repetición de tares o actividades en el mismo orden.
En el caso de los bebés, se trata de realizar las mismas acciones en el mismo orden cada una de las veces que se realizan.
Las rutinas ofrecen seguridad, estructura, ya que, cuando están listos y listas para ello, los bebés empiezan a poder predecir y prepararse mejor para las actividades que vienen. Por ejemplo, si siempre hay un baño antes de ir a dormir, el niño podrá anticiparlo y, de manera más probable, será más fácil transitar por el sueño. Si el día resulta muy impredecible, puede generar sensación de descontrol, ansiedad o frustración, tanto para el niño/a como para sus cuidadores.
Si bien sabemos que resulta beneficioso el hecho de establecer estas secuencias, también es cierto que para muchas familias supone un estrés adicional el hecho de implementarlas o el sentir que tienen que adherirse a ellas de manera demasiado rígida por el bien de su hijo.
En primer lugar, hemos de reconocer que este contexto de contingencia, donde muchas familias han cambiado su forma de funcionar, probablemente ha supuesto una dificultad a la hora de establecer rutinas o una necesidad de ajuste de las mismas. Debemos, por tanto, ser compasivos/as con nosotros/as mismos/as y darnos un periodo de adaptación, de manera de tener expectativas realistas que nos permitan lograr funcionar mejor.
Para ello, lo primero es observarnos y observar a nuestro bebé, ya que las rutinas que se establezcan deberán ajustarse a cada familia y a cada niño/a. No todas las familias tienen la misma situación (solo un adulto trabajando, los dos adultos trabajando, adultos saliendo a trabajar, más hermanos/as, apoyo doméstico…). Con respecto a los bebés, algunos se relajan con el baño, pero no todos, a algunos les da sueño cantar o dormir, pero no a todos. Es por ello que las rutinas escogidas deberán ser implementadas en función de cada niño y no según menús de actividades que uno puede fácilmente encontrar en internet.
Algo que resulta sumamente importante es conocer las claves que nuestro hijo/a nos da cuando tiene sueño, hambre o contacto afectivo, ya que, si nos anticipamos y no permitimos que esté agotado/a, excesivamente hambriento o inseguro, será más fácil regular su estado emocional. Para esto, hay que reconocer estas señales, que si bien algunas pueden ser comunes a todos los pequeños/as (frotarse los ojos cuando tienen sueño), otras son únicas y específicas de cada niño/a y nos van a permitir adelantarnos y prevenir momentos de estrés.
También es necesario identificar qué nos pasa a los adultos con estas rutinas o con algunas de las actividades que más se repiten en los niños/as pequeños/as, como dormir o comer. Para muchas familias, la falta de sueño y para muchas madres las dificultades propias de la lactancia (grietas, problemas con el agarre, etc.) o de la alimentación complementaria (rechazo al alimento, problemas de peso) generan intensas emociones que, si no se identifican y abordan adecuadamente, pueden dificultar el establecimiento de un orden. Ya que estas rutinas que se implementen deben percibirse como actividades tranquilas y agradables para poder transmitirlas y sentirlas con seguridad. En este sentido, es recomendable pedir ayuda cuando se necesite (a la pareja si la hay, a algún familiar, a profesionales, asociaciones o grupos de apoyo). La crianza no es fácil, cuando se asume demasiada carga (por las razones que sean), es menos fácil aún. Todos/as necesitamos apoyo para cuidar de otros.
Por último, hay que recordar que las rutinas tienen que ver con el orden, no con los horarios. Con esto reitero que no todas las familias tienen las mismas circunstancias y, por lo tanto, no se puede establecer un mismo horario ideal de acostarse o comer para todas las familias. Las rutinas implican que las actividades se hagan siempre en el mismo orden y ello es lo que le va a dar al bebé la sensación de seguridad y de estructura. Por ejemplo, tomar pecho o mamadera después de levantarse, vestirse, jugar un rato, tomar una siesta, volver a tomar leche, dar un paseo, tomar otra siesta, volver a tomar leche, darse un baño y un masaje y dormir.